La semana pasada, The Information informó que Google atraviesa la última etapa de negociaciones con Marvell Technology para desarrollar en conjunto dos nuevos chips personalizados de inteligencia artificial.
Uno es una unidad de procesamiento de memoria que se integrará con las Unidades de Procesamiento Tensorial (TPU) que Google ya usa. El otro es una TPU completamente nueva, diseñada específicamente para la inferencia de IA: el trabajo en tiempo real que realiza un modelo cada vez que responde una pregunta, no los enormes procesos de entrenamiento que le dieron origen.
Si el acuerdo con Marvell se concreta, Google contará con cuatro socios de diseño en su cadena de suministro de silicio personalizado: Broadcom, MediaTek, Marvell y sus propios equipos internos. La compañía ahora espera que los envíos de TPU alcancen los 4,3 millones de unidades en 2026 y suban a 35 millones en 2028. TrendForce proyecta que las ventas de chips de IA personalizados crecerán un 45 % en 2026, frente al 16 % previsto para las GPU estándar. Además, Google les ofrece garantías financieras a los proveedores de la nube para que sus TPU se conviertan en la opción predeterminada para las cargas de trabajo de IA en producción. En paralelo, presentó una nueva capa de software llamada TorchTPU para ayudar a los desarrolladores a migrar fuera del ecosistema de Nvidia.
La mayoría de los medios presenta este movimiento como el momento en que Google decide tomarse en serio a Nvidia. Esa lectura no es incorrecta, pero falla en la forma de medir la batalla.
Fuente: yahoo