Recrear las condiciones y funciones de órganos humanos a pequeña escala para estudiar enfermedades y probar medicamentos es uno de los objetivos de las plataformas Organ-on-a-Chip (Órganos en un chip).
Estos dispositivos de cultivo celular pueden recrear estructuras tridimensionales, microambientes que simulan funciones de distintos órganos, así como las interacciones entre células y tejidos.
Ejemplo de esto es el trabajo que realiza Milica Radisic, profesora investigadora de la Universidad de Toronto, quien ha logrado simular tejidos cardiacos y crear vasos sanguíneos funcionales.
Mientras que Lim Chwee Teck, profesor investigador de la Universidad Nacional de Singapur, estudia cómo las fuerzas físicas influyen en el comportamiento y regeneración de las células.
Ambos investigadores presentaron avances en este campo durante Biofabrication 2026, congreso que se llevó a cabo en campus Monterrey del 2 al 6 de noviembre.
BioWire, una plataforma Órgano en un chip
Milica Radisic compartió parte de su trabajo al presentar el modelo denominado Engineering Vascularized Organs-on-a-Chip, con el que busca mejorar el descubrimiento de fármacos y reducir riesgos clínicos.
“En el proceso estándar, los fármacos se prueban en animales, usualmente roedores, antes de pasar a las pruebas con humanos, lo que sigue dando paso a efectos adversos graves”, detalló durante su participación en el Congreso de Biofabricación.
Para hacer frente a este problema la investigadora desarrolló BioWire, plataforma que utiliza células madre pluripotentes inducidas (iPSC), las cuales son capaces de generar casi cualquier tipo de célula o tejido del cuerpo humano.
Esto permite madurar tejidos cardiacos para realizar pruebas y ensayos clínicos.