Un «médico robot» de un milímetro diseñado para nadar por el sistema vascular y tratar problemas como coágulos en el cerebro y aneurismas.
Se trata de un dispositivo inspirado en principios de mecánica y en la técnica del origami robótico: una estructura que, al girar, genera propulsión y puede desplazarse en espacios muy reducidos, como los vasos sanguíneos.
El equipo empezó con diseños más grandes (un nadador “origami”) y, gracias a la miniaturización, logró crear una versión que cabe en la vasculatura humana para aplicaciones clínicas potenciales.
El mecanismo de propulsión permite al micro-robot moverse con control hacia la zona lesionada. La idea no es solo llegar, sino también llevar a cabo una acción terapéutica: por ejemplo, aplicar fuerzas mecánicas para fragmentar o reducir un coágulo, o servir como plataforma para liberar fármacos de manera localizada.
Aunque aún está en fase de investigación, el enfoque promete iteraciones más rápidas entre diseño computacional y pruebas experimentales.
Las enfermedades cerebrovasculares, como el ictus por trombosis, requieren intervenciones rápidas y precisas; cada minuto cuenta. Un dispositivo que pueda alcanzar coágulos en vasos pequeños y aplicar tratamientos puntuales podría:
Reducir daños por isquemia al restaurar flujo con mayor rapidez.
Minimizar daños colaterales en tejido sano gracias a intervenciones localizadas.
Fuente: 2001online.com
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