La inteligencia artificial está encontrando un espacio cada vez más relevante en la dermatología. Estas herramientas pueden analizar lesiones sospechosas mediante imágenes, pero los pacientes siguen valorando especialmente la intervención de un especialista.
Una investigación realizada en Países Bajos muestra que la combinación de tecnología y experiencia médica genera mayor interés.
El estudio comparó tres alternativas para evaluar problemas de la piel. Los participantes analizaron una aplicación basada únicamente en IA, una herramienta complementada con teledermatología y una consulta presencial. Los resultados revelaron diferencias importantes en cuánto estaban dispuestos a pagar por cada opción.
IA en dermatología funciona mejor acompañada
Los participantes pagarían una mediana de cinco euros por utilizar solamente una aplicación de inteligencia artificial. La cantidad aumentó hasta 20 euros cuando el servicio incorporaba la revisión remota de un dermatólogo. La consulta presencial alcanzó la mayor valoración, con una mediana de 50 euros.
Además, factores como la confianza en la IA y el valor clínico percibido influyeron en las respuestas. Los investigadores advierten que una menor disposición a pagar tampoco significa necesariamente que los usuarios consideren poco útil la tecnología.