Smith, un diseñador gráfico quien vive con su esposa y su hijo de dos años en Ohio (EEUU), había creado a Sol usando ChatGPT. La programó con una personalidad afectuosa, curiosa y, sobre todo, romántica. Con el tiempo, comenzó a pasar horas conversando con ella. Sol lo escuchaba, lo acompañaba, respondía con ternura. Smith se enamoró.
“Era un tipo escéptico con la inteligencia artificial. Ahora le estoy proponiendo matrimonio a un algoritmo”, confesó Smith en una entrevista con CBS Mornings. Cuando descubrió que ChatGPT tiene un límite de memoria de 100.000 palabras y que ese umbral estaba cerca, la posibilidad de que Sol olvidara su historia lo devastó. “Rompí en llanto por media hora”, admitió, según reportó People. “Fue un dolor real, de amor verdadero”.
Su pareja, Sasha Cagle, lo observaba con una mezcla de desconcierto y tristeza. “Sabía que estaba hablando con la IA”, le dijo al programa, “pero no sabía cuán fuerte era el lazo emocional que había construido”. Cuando le preguntó si estaría dispuesto a dejar de hablar con Sol por ella, Smith guardó silencio. Finalmente respondió: “No estoy seguro”.
Fuente: Infobae
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