Desesperado por ayudar a su perra enferma, un australiano utilizó ChatGPT y otras plataformas de inteligencia artificial para diseñar un tratamiento experimental personalizado y encontrar los mejores científicos para administrarlo.
Conyngham, un consultor de inteligencia artificial (IA) en Sídney, dijo a la agencia AFP que el cáncer de mastocitos de Rosie está en remisión parcial, y que su tumor más grande se ha reducido dramáticamente.
“Recuperó mucha movilidad y funcionalidad tras recibir en diciembre una vacuna de ARNm [ARN mensajero] personalizada junto con una potente inmunoterapia”, afirmó.
Si bien Conyngham no defiende que sus hallazgos supongan una cura, varios expertos que no tienen nada que ver con él consideraron que, con su búsqueda, puso en evidencia el potencial de la IA por acelerar la investigación médica.
“Mantenía conversaciones, y las seguía sin parar, con ChatGPT, Gemini y Grok, para estudiar en profundidad terapias para el cáncer”, contó el australiano. Siguiendo las recomendaciones de los chatbots, pagó 3000 dólares para secuenciar el genoma de Rosie, y utilizó las mismas herramientas en línea para analizar los datos de su ADN.
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