La naturaleza ha perfeccionado el arte de crear células vivas a lo largo de miles de millones de años. Un equipo de investigadores está aprendiendo ahora de este proceso y busca formas de acelerarlo.
Para Massimo Vassalli, catedrático de bioingeniería de la Universidad de Glasgow, el objetivo es comprender no solo cómo se forman los tejidos vivos, sino cómo pueden recrearse en el laboratorio.
Vassalli es el coordinador científico de PRISM-LT, un proyecto de cinco años financiado con fondos europeos que se prolongará hasta 2027. El equipo está desarrollando una plataforma de bioimpresión 3D para crear tejidos vivos complejos, con aplicaciones que van desde la investigación biomédica hasta la carne cultivada.
La idea central del proyecto es un concepto que suena casi futurista: los materiales vivos de ingeniería o ELM. Se trata de materiales compuestos, total o parcialmente, por células vivas, entre las que se incluyen microorganismos como bacterias u hongos, que pueden crecer, reaccionar y adaptarse a su entorno. Los ELM pueden autoorganizarse y autorrepararse de maneras en las que los materiales estáticos convencionales no pueden.
“Los materiales vivos de ingeniería pueden tener características adicionales y dinámicas que simplemente no podemos replicar en los materiales estáticos tradicionales”, ha afirmado Vassalli.
Fuente: elpais.com