¿Qué ocurrirá cuando los robots y sistemas de Inteligencia Artificial (IA) sean capaces de realizar una parte importante de las tareas que hoy desempeñan las personas? Para Alejandro Martínez Araiza, la respuesta no debería ser simplemente reemplazar trabajadores, sino diseñar desde ahora una nueva relación entre seres humanos y tecnología.
El secretario general nacional del Sindicato Nacional Alimenticio y del Comercio (SNAC) llevó esta preocupación a las audiencias públicas relacionadas con la revisión del T-MEC en Estados Unidos.
Su propuesta parte de una idea sencilla: la innovación puede transformar el empleo sin necesariamente convertir al trabajador en la parte perdedora de esa transformación.
La apuesta consiste en anticiparse a un escenario en el que algoritmos, robots y plataformas inteligentes tendrán una presencia mucho mayor en los centros laborales de México, Estados Unidos y Canadá.
La tecnología también podría generar nuevos ingresos
Uno de los conceptos más llamativos de la propuesta es el Dividendo Tecnológico, una idea que plantea que los trabajadores puedan convertirse en participantes de los beneficios económicos producidos por determinadas tecnologías.
El modelo podría desarrollarse mediante diferentes mecanismos:
- Participación tecnológica: trabajadores como copropietarios de activos vinculados con procesos automatizados.
- Cooperativas digitales: organizaciones capaces de distribuir beneficios derivados de herramientas tecnológicas.
- Financiamiento progresivo: alternativas para facilitar la participación económica de los trabajadores.
- Digital Bill of Rights: una carta de derechos enfocada en la nueva realidad de la economía digital.
- Transparencia algorítmica: conocimiento sobre cómo los sistemas automatizados intervienen en decisiones laborales.
La propuesta del líder sindical también contempla cinco líneas para reforzar el componente laboral del T-MEC: sanciones ante incumplimientos, ampliación del Mecanismo de Respuesta Rápida, un piso salarial regional, una alianza trinacional de verificación y un nuevo pilar tecnológico.
Para Alejandro Martínez Araiza, la discusión llega en un momento decisivo. La IA no es una posibilidad distante: su expansión ya está modificando la forma en que se producen bienes, se prestan servicios y se organizan los trabajos.
El reto, por ello, será decidir qué papel tendrán las personas en esa nueva economía.
La propuesta sindical busca que la respuesta no sea competir contra las máquinas, sino establecer condiciones para que la productividad que generan también se traduzca en prosperidad para quienes forman parte del mercado laboral norteamericano.