El tsunami que muchos aún no ven es la computación cuántica. No se trata de alarmismo. Ignorar el quantum hoy puede ser comparable a ignorar Internet en los años noventa.
No generaba consecuencias inmediatas, pero quienes no prestaron atención quedaron rezagados cuando la transformación llegó.
La diferencia fundamental entre una computadora clásica y una cuántica está en cómo procesan la información. Las computadoras tradicionales trabajan con bits que solo pueden valer cero o uno. Las cuánticas utilizan qubits, capaces de representar múltiples estados simultáneamente gracias al fenómeno conocido como superposición. Esto les permite explorar enormes cantidades de posibles soluciones en paralelo.
Por eso, para determinados problemas complejos, la computación cuántica no es simplemente más rápida: puede ser exponencialmente superior. No reemplazará a las computadoras personales ni a los sistemas tradicionales, pero sí promete transformar industrias enteras.