Las relaciones románticas con la inteligencia artificial ya no son solo un escenario de ciencia ficción. A medida que los servicios basados en modelos de lenguaje (LLM) se vuelven más personalizables, más gente utiliza la IA no solo para la productividad o el entretenimiento, sino también para buscar compañía, intimidad emocional e incluso romance.
Esto plantea una cuestión difícil: ¿cómo deberíamos entender la privacidad en relaciones que se perciben como profundamente íntimas?
El romance evoluciona y no siempre es intencionado
En nuestra investigación, basada en entrevistas con 17 personas de distintas partes del mundo y en el análisis de las plataformas de IA que utilizaban, descubrimos que las relaciones románticas entre humanos e inteligencia artificial se parecen a las relaciones entre personas en cómo se desarrollan la confianza, la intimidad y la revelación de información.
Fuente: El Economista