Cuando los Emiratos Árabes Unidos (EAU) nombraron a Omar Sultan Al Olama como el primer ministro de Estado para la Inteligencia Artificial del mundo en 2017, prometió convertir a los EAU en el país mejor preparado del mundo para este campo tecnológico.
Solo seis años después, Al Olama aparecía en la primera lista TIME100 AI de la revista TIME y Abu Dabi ya estaba muy avanzado en la implementación de su estrategia digital.
Sin embargo, después de que Estados Unidos e Israel atacaran a Irán en febrero de 2026, los emiratos se convirtieron en uno de los objetivos clave de Irán: a lo largo de la guerra, miles de ataques con misiles y drones iraníes se dirigieron contra oficinas locales y centros de datos gestionados por empresas globales como Amazon, Google, Microsoft y Nvidia.
La revista de noticias The Conversation informó que la guerra también planteó dudas sobre la seguridad de los cables submarinos, que son esenciales para los centros de datos y otras infraestructuras digitales. Además, el bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Irán, y más tarde por Estados Unidos, retrasó las entregas de hardware.