En los círculos financieros de Wall Street y la City londinense, la inteligencia artificial (IA) se ha vendido como el bálsamo definitivo contra la carestía, como una herramienta capaz de disparar la productividad y desplomar los costes.
Sin embargo, el Deutsche Bank Research Institute acaba de publicar esta semana un informe que rompe este espejismo. Al preguntar a las propias herramientas de IA sobre su impacto macroeconómico, la respuesta ha sido una cura de humildad para el mercado: “Sorprendentemente, no” están de acuerdo con ese optimismo.
De hecho, Citrini Research publicó también hace un mes un análisis que avisaba de que la IA podría poner en jaque la economía de consumo.
El estudio, liderado por el economista jefe para Estados Unidos, Matthew Luzzetti, revela que mientras los analistas humanos dan por sentado que la IA es deflacionaria, modelos como ChatGPT, Claude Opusy y dbLumina (la propia IA del banco) alertan de riesgos inflacionarios inmediatos.
Fuente: www.elperiodico.com
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