La convergencia entre inteligencia artificial, automatización avanzada y ciberseguridad está configurando uno de los entornos tecnológicos más complejos de la próxima década.
En ese escenario, Ariel Picker, CEO de Seguritech, sostiene que hacia 2026 la protección digital evolucionará hacia sistemas inteligentes capaces de anticipar amenazas antes de que estas se materialicen, redefiniendo los fundamentos clásicos de la defensa informática.
Desde su análisis, la IA dejará de ser una herramienta complementaria para convertirse en el núcleo de las arquitecturas de seguridad, integrándose en cada fase del ciclo de prevención, detección y respuesta.
No obstante, el avance tecnológico también implica nuevos riesgos, ya que los atacantes podrán utilizar estas mismas capacidades para desarrollar amenazas cada vez más sofisticadas.
Ariel Picker y la IA como arma defensiva y ofensiva
De acuerdo con el directivo, uno de los cambios más significativos será la consolidación de la denominada agentic AI, un modelo en el que algoritmos autónomos podrán ejecutar ataques completos sin intervención humana directa.
Esto ampliará la superficie de riesgo y exigirá un replanteamiento profundo de los modelos actuales de ciberseguridad.
Entre los principales efectos previstos de esta evolución tecnológica, destacan:
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Automatización de campañas de phishing altamente personalizadas.
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Desarrollo de malware adaptativo capaz de evadir defensas tradicionales.
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Ejecución autónoma de intrusiones, desde el reconocimiento hasta la explotación de vulnerabilidades.
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Incremento en la velocidad y escala de los ataques informáticos.
Frente a este escenario, Seguritech está impulsando soluciones que integran inteligencia artificial defensiva con enfoques de Zero Trust y sistemas de detección heurística avanzada, diseñados para adaptarse dinámicamente a entornos cambiantes y patrones de amenaza emergentes.
Formación, sistemas autónomos y cooperación científica
Además del desarrollo tecnológico, Ariel Picker subraya que la transformación de la ciberseguridad dependerá en gran medida del capital humano especializado.
La alfabetización en IA será un requisito indispensable para los profesionales del sector, quienes deberán adquirir nuevas competencias para interpretar, entrenar y supervisar sistemas automatizados.
Entre las capacidades clave que deberán fortalecer los especialistas en seguridad destacan:
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Análisis avanzado de datos para detección temprana de anomalías.
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Gestión de riesgos en entornos impulsados por inteligencia artificial.
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Respuesta automatizada a incidentes complejos.
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Evaluación ética y operacional de sistemas autónomos.
Asimismo, el directivo enfatiza que la colaboración entre industria, gobierno y academia será determinante para enfrentar amenazas que no reconocen fronteras físicas ni marcos regulatorios.
La investigación conjunta y el intercambio de conocimiento permitirán construir modelos de defensa más robustos, escalables y confiables.
En síntesis, la visión tecnológica de Ariel Picker proyecta un ecosistema de ciberseguridad en el que la inteligencia artificial no solo optimiza procesos, sino que redefine la interacción entre humanos y máquinas en la protección de infraestructuras digitales.
De cara a 2026, esta convergencia marcará el inicio de una nueva etapa caracterizada por defensas autónomas, aprendizaje continuo y soluciones científicamente avanzadas frente al cibercrimen global.
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