Bill Gates ha elevado el tono de sus advertencias sobre la inteligencia artificial y considera que la velocidad a la que avanza esta tecnología está dejando atrás la capacidad de reacción de gobiernos y sociedades.
El cofundador de Microsoft sostiene que la IA puede convertirse tanto en una extraordinaria herramienta para reducir desigualdades como en una fuente de problemas económicos y sociales difíciles de contener. Su principal preocupación ya no está únicamente en las capacidades futuras de los sistemas, sino en unas consecuencias que, a su juicio, comienzan a hacerse visibles mientras los responsables políticos todavía buscan cómo responder.
Durante una entrevista con Axios, el empresario fue especialmente crítico con la preparación política de EEUU ante esta transformación. «Diría que ninguno de los partidos está muy informado ni reflexiona lo suficiente sobre esto», afirmó Gates al referirse a las dos grandes formaciones estadounidenses. La crítica acompaña a un documento publicado por el empresario en el que plantea que esta revolución tecnológica podría resultar más trascendental que prácticamente cualquier cambio técnico anterior, precisamente porque no se limitará a modificar herramientas o procesos industriales.
Uno de los puntos que separan esta transición de otras revoluciones tecnológicas es, según Bill Gates, la capacidad de la inteligencia artificial para sustituir tareas cognitivas que hasta ahora dependían directamente de personas. Ámbitos como el derecho, la atención al cliente, la medicina, la programación, la fabricación o el trabajo administrativo podrían experimentar importantes cambios. Gates anticipa que, sin medidas capaces de adaptar el mercado laboral, el número de empleos disponibles podría reducirse considerablemente frente a los niveles actuales.
Fuente: elconfidencial.com