Cuando se habla de inteligencia artificial, casi siempre surge el mismo escenario: las empresas invierten en IA, los programas de computación reemplazan gradualmente a los empleados y se multiplican los despidos. Los anuncios recientes de varios gigantes de la tecnología, como Meta, parecen, de hecho, alimentar esta idea.
La plantilla se reduce mientras que las inversiones en inteligencia artificial siguen aumentando.
Sin embargo, un nuevo estudio estadounidense realizado por Ramp y Revelio Labs pone seriamente en duda esta conclusión.
Los investigadores analizaron cerca de 22.000 empresas estadounidenses para medir el impacto real de las inversiones en inteligencia artificial sobre el empleo.