En diversas ciudades de Estados Unidos, lo que comenzó como una curiosidad tecnológica se ha transformado en una pesadilla de salud para quienes viven cerca de los centros de datos de inteligencia artificial, ya que un zumbido casi imperceptible pero constante está provocando que los vecinos reporten síntomas preocupantes que van desde fuertes dolores de cabeza e insomnio hasta náuseas y una ansiedad que no los deja descansar.
Este fenómeno se debe al llamado infrasonido, una frecuencia tan baja que muchas veces no se escucha con los oídos sino que se siente directamente en el cuerpo, lo que genera una sensación de vibración interna que ha llevado a familias enteras a perder su calidad de vida mientras los niveles de ruido rozan los 100 decibelios durante las 24 horas del día.
Es así una situación donde la infraestructura que sostiene nuestra vida digital está chocando de frente con el bienestar físico de las personas, debido a que estas máquinas emiten ondas de baja frecuencia que atraviesan paredes y ventanas, afectando el sistema nervioso y el equilibrio de los residentes, lo que ya ha provocado que grupos vecinales se levanten para bloquear nuevas construcciones.