En un laboratorio de la Universidad CES, hay chips que funcionan igual que un hígado, un corazón o un ojo. Se llaman órganos en un chip –o, en inglés, organ-on-a-chip–, y son pequeños dispositivos que permiten recrear en el laboratorio no solo la forma tridimensional de un tejido, sino también algunas de las condiciones físicas y químicas que experimenta un órgano dentro del organismo.
Esta tecnología es una de las líneas en las que está incursionando la Unidad de Toxicología In Vitro (UTI), donde desde hace doce años se estudia cómo evaluar la seguridad de sustancias como medicamentos, cosméticos, agroquímicos, ingredientes naturales y contaminantes ambientales.
Justamente, uno de los propósitos de este pequeño cuadrado impreso en 3D es estudiar los efectos de estas sustancias sin depender exclusivamente de la experimentación con animales y, al mismo tiempo, obtener modelos que reproduzcan con mayor precisión lo que ocurre en el cuerpo humano.
“Es un dispositivo que diseñamos en nuestros laboratorios para no solamente simular la estructura tridimensional, sino también las fuerzas físicas y el ambiente químico que rodea a esos tejidos que nosotros queremos simular”, le explicó a EL COLOMBIANO Andrés Pareja, director de la UTI, que es una de las pioneras en Colombia en el desarrollo de esta tecnología.
Fuente: elcolombiano.com