Un grupo de investigadores chinos parece haber dado un paso muy serio en esa dirección gracias a un diseño inspirado en uno de los animales mejor adaptados al frío del planeta: el pingüino.
El nuevo material funciona como una especie de “piel climática” inteligente. Puede absorber calor solar cuando hace frío, reflejar la radiación cuando las temperaturas suben e incluso modificar su comportamiento frente a microondas y señales electromagnéticas según el entorno térmico. Todo ello de forma pasiva. Sin enchufes. Sin baterías. Casi ciencia ficción… pero real.
La investigación parte de un problema muy actual: los materiales convencionales suelen estar diseñados para una sola función térmica. Los recubrimientos que ayudan a mantener fresco un edificio durante el verano también dificultan aprovechar el calor solar en invierno. Y ocurre justo al revés con las superficies absorbentes.
Ese enfoque rígido empieza a quedarse corto en un planeta donde las olas de calor, las anomalías climáticas y los cambios bruscos de temperatura son cada vez más frecuentes.
Una curiosa manifestación se dio en las calles de Polonia, donde varios robots salieron a…
La inteligencia artificial (IA) puede hacer que una economía produzca mucho más sin que ese…
El acceso formal al financiamiento automotriz tradicional ha dejado históricamente fuera a amplios segmentos de…
Programar desde México los movimientos de un brazo robótico ubicado en Suecia, observar anticipadamente cómo…
El pasado 8 de septiembre por la tarde, la activista y modelo Vivian Jenna Wilson…
China respondió el miércoles a las afirmaciones de Estados Unidos de que desarrolladores chinos de…