El gran problema de las energías renovables no siempre es producir electricidad. Muchas veces, el desafío es guardarla.
El viento no sopla cuando se lo necesita y el sol no aparece de noche. Por eso, los sistemas eléctricos buscan tecnologías capaces de almacenar excedentes sin depender únicamente de baterías de litio.
En Finlandia, una empresa encontró una respuesta inesperada: arena o materiales parecidos.
Polar Night Energy puso en operación en Pornainen una batería térmica industrial que sirve como instalación principal para la red de calefacción local de Loviisan Lämpö. La compañía informó que el sistema tiene 1 MW de potencia térmica y 100 MWh de capacidad de almacenamiento, diez veces más que su primera instalación de Kankaanpää.
Aunque se la llame “batería de arena”, no funciona como una batería eléctrica tradicional. No almacena electrones para devolverlos después como electricidad. Lo que hace es transformar electricidad en calor y guardar esa energía térmica dentro de un material sólido.
En Pornainen, el medio de almacenamiento no es arena de playa, sino unas 2.000 toneladas de esteatita triturada, un subproducto industrial. La estructura mide cerca de 13 metros de alto y 15 de ancho, y puede cubrir casi un mes de demanda de calor en verano y cerca de una semana en invierno, según Polar Night Energy.
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