Los llamados deepfakes y los videos generados por IA están desafiando nuestra noción de evidencia, de confianza y, en última instancia, de verdad. ¿Cómo saber si lo que vemos es falso? Aún hay algunas pistas, aunque quizás no por mucho tiempo.
Puede sonar contraintuitivo, pero una de las principales señales de un video falso es justamente su baja calidad. “Es una de las primeras cosas que analizamos”, declaró a la BBC Hany Farid, profesor de informática en la Universidad de California, Berkeley, pionero en análisis forense digital y fundador de la empresa GetReal Security.
Imágenes granuladas, bordes difusos, colores lavados: esa apariencia puede ser una elección deliberada. Los videos borrosos ocultan las pequeñas inconsistencias con las que la IA todavía tropieza, como parpadeos raros, texturas de piel demasiado suaves, reflejos imposibles o cabellos que cambian de forma.
Farid explicó que los creadores de falsificaciones rebajan la resolución intencionalmente. “Si quiero engañar a la gente, genero mi video falso, luego reduzco la resolución y le añado compresión para disimular cualquier posible defecto”, dijo a la BBC. Es una técnica sencilla y eficaz.
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