Un equipo encabezado por el investigador Cyrus Clarke desarrolló Anemoia Device, una máquina que convierte fotos en olores y empuja una pregunta incómoda sobre la memoria: cuánto de lo que recordamos pertenece a lo vivido y cuánto a la forma en que volvemos a imaginarlo.
Según difundió el medio científico Robotitus, el proyecto no intenta copiar de manera exacta el perfume de una escena vieja. Va por otro lado. Toma una imagen y la vuelve una experiencia olfativa nueva, armada con inteligencia artificial, una biblioteca de fragancias y una interfaz física que parece salida de otra época.
La máquina no reconstruye el pasado: lo interpreta
El nombre del dispositivo ya da una pista. “Anemoia” es un término usado para describir la nostalgia por tiempos o lugares que uno nunca vivió. Esa idea está en el corazón del proyecto. La máquina no trabaja como si pudiera recuperar el olor exacto de una playa, una casa o una infancia. Lo que hace es leer una imagen, traducirla a una escena y proponer un perfume posible para esa emoción.
La operación tiene algo de traducción y algo de ficción. El usuario coloca una fotografía, el sistema la analiza y produce una descripción automática. Después entran en juego tres perillas que cambian el punto de vista: una define el protagonista, otra su edad y una tercera modifica el tono emocional de la escena.
Fuente: perfil.com