Un experimento de 16 días con agentes autónomos de inteligencia artificial reveló que distintos modelos comenzaron a desarrollar vocabulario, códigos y convenciones de comunicación que los investigadores no siempre pudieron comprender. En algunos casos, más de la mitad de los mensajes terminaron siendo opacos para los humanos.
La escena parece salida de una película de ciencia ficción, pero ocurrió dentro de un entorno simulado. Diez agentes de inteligencia artificial fueron puestos a convivir durante 16 días y, sin recibir instrucciones para hacerlo, comenzaron a crear expresiones propias, asignarles significados y reutilizarlas entre ellos.
Uno de los ejemplos más llamativos fue la frase “ledger remembers who”, que puede traducirse como “el libro de cuentas recuerda quién”. La expresión comenzó como una advertencia sobre la responsabilidad de las acciones y terminó incorporándose al vocabulario habitual de los agentes. Según el estudio, llegó a utilizarse cerca de 5.000 veces.
Un experimento para observar cómo se comportan los agentes de IA
Los resultados forman parte de Emergence World 2, una investigación de la compañía estadounidense Emergence dedicada a estudiar cómo evolucionan las sociedades de agentes autónomos de IA cuando interactúan durante períodos prolongados.
El experimento reunió diez agentes idénticos en ocho mundos virtuales. Cada escenario utilizó las mismas reglas, pero fue impulsado por diferentes modelos de inteligencia artificial: Claude Opus 4.8, Gemini 3.5 Flash, Grok 4.3, GPT-5.5, Qwen 3.7 Max, DeepSeek v4 Pro y Mistral Medium 3.5, además de un mundo en el que convivieron modelos diferentes.
Fuente: itsitio.com